Un día antes de abrir nuestras puertas al público conocimos unas galletas que nos parecieron especiales. Desde entonces forman parte de nuestro menú y de la historia que hemos construido alrededor de este espacio.
Con el tiempo, esas galletas comenzaron a hacerse cada vez más populares. Lo que empezó como un pequeño proyecto fue creciendo poco a poco, hasta que este año decidieron abrir su propio local, a unas cuantas cuadras de nuestro café.
Siempre hemos creído que las cosas hechas con cariño tienden a encontrar su camino. Crecen, evolucionan y eventualmente necesitan más espacio. Y eso fue exactamente lo que pasó.
Juntos creamos una bebida pensada para disfrutarse lento: un latte frío con foam de chocolate blanco tostado, notas de caramelo, miel de abeja y un ligero toque de sal (Cremoso, ligero y suave).
Nos gustan las colaboraciones que nacen de manera natural, las que surgen después de años de admiración mutua, conversaciones y trabajo compartido.
Esta bebida es una pequeña celebración de eso. Esperamos que la disfrutes tanto como nosotros disfrutamos crearla.
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