Atlas x Rubeneitor

Preguntas de Fernanda a Ruben alrededor del café y Vietnam.

¿Qué significó el viaje a Vietnam para ti y cómo fue ese momento en el que el egg coffee te “agarró” por primera vez?

Vietnam fue como abrir una puerta que no sabía que estaba ahí. Yo iba en plan de trabajo a montar una exposición de mi obra junto con dos muy buenos amigos y terminamos encontrando una tradición entera alrededor del café que nos atravesó. El egg coffee me “agarró” en el sentido más literal: un día, en un cafecito en la bahía de Hanoi, probé uno y sentí que alguien me había contado un secreto muy antiguo sin usar palabras. Fue como si la historia, la técnica y el sabor se alinearan en una sola cucharada.

¿Qué te fascinó específicamente del estilo vietnamita al punto de querer traerlo a San Pedro? ¿Fue el sabor, la historia, el ritual…?

Fue todo a la vez. El sabor es increíble, sí, pero lo que me atrapó fue cómo el café está tan incrustado en la vida cotidiana: desde las banquetas, las aldeas, los mercados, hasta los momentos históricos del país. El ritual vietnamita no pretende ser solemne; es humilde, directo y profundo sin esfuerzo. Quise traer eso a San Pedro: un café que no solo se toma, sino que se vive.

 

 

Dices que estuviste “high on coffee” todo el viaje. ¿Cómo cambia tu percepción del mundo o tu forma de trabajar cuando estás en ese estado?

Cuando digo “high on coffee” me refiero a un modo de habitar el mundo siendo hiperobservador. Todo se vuelve detalle, textura, movimiento. Estoy mas abierto a todo lo que me rodea, pero también más sensible: siento que puedo conectar puntos que normalmente no vería. Es como si el café bajara un velo y el mundo se volviera más nítido… o más divertido, dependiendo del día.

¿Cuál fue tu inspiración para la segunda bebida “The Spore and The Goat”?

“The Spore and The Goat” nació de un cruce que me pareció inevitable: por un lado, la oblea tradicional de leche de cabra, un dulce que siempre me ha parecido indispensable y casi ceremonial en su sencillez; por el otro, el café infusionado con melena de león, con esa cualidad terrosa que te hace sentir que algo dentro de ti se enciende. Quería unir ambos mundos, lo ancestral y lo experimental…el resultado fue una bebida que se siente como una pequeña revelación inesperada y llena de capas que se van descubriendo sorbo a sorbo.

¿Qué lugar ocupa el café en tu vida? ¿Es rutina, placer, obsesión, herramienta para trabajar, o un punto de encuentro con otras personas?

Es todo eso dependiendo del día. A veces es pura rutina, otras es placer absoluto, otras es obsesión alquímica cuando estoy descubriendo recetas nuevas. Y muchas veces es un punto de encuentro: un pretexto para conversar, pensar o simplemente compartir un momento. El café es como una brújula que me guía en mis viajes y que señala hacia donde algo puede suceder.

 

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